• Luis Mania

Zamarbide: “Con esta ley se soluciona una inequidad absurda entre trabajadores rurales y vitícolas”



En la sesión de la cámara baja del Congreso, el diputado nacional por Mendoza, Federico Zamarbide, votó a favor del proyecto para los trabajadores de viña.

“La prioridad es que los trabajadores que honran nuestra tierra, tengan acceso a un régimen jubilatorio justo”,

aseguró como parte de su intervención.

Este martes sesionó la cámara baja del Congreso de la Nación. En esa instancia, estuvo presente el diputado nacional por Mendoza, Federico Zamarbide. Entre los diversos y amplios temas que se trataron, estuvo el proyecto de ley para que los trabajadores vitícolas puedan jubilarse a los 57 años. Aquí, el discurso completo del legislador que apoyó con su voto la iniciativa.

“Los mendocinos sabemos muy bien que un buen vino comienza en el viñedo y hoy estamos tratando una ley para beneficiar a quienes trabajan los cultivos de vid en Argentina y hacen posible el desarrollo de la industria madre mendocina. Hago esta aclaración para diferenciar que es un beneficio para quienes trabajan la tierra y no para los que trabajan en la bodega.

El vino es nuestra Bebida Nacional declarada por ley, es una actividad que nos llena de orgullo a las provincias cordilleranas, que hemos sabido aprovechar también turísticamente, que es parte de la cultura argentina y de nuestra gastronomía.

Es un producto que exportamos y que damos a conocer al mundo bajo la marca paraguas de ‘Vino Argentino’, constituyendo un emblema de la producción nacional, pero nada de esto sería posible sin los más de 40 mil trabajadores viñateros del país.

Es una muy buena noticia para todos ellos que hoy estemos tratando este proyecto que viene a solucionar una enorme inequidad.



Hace un par de años, presenté un proyecto de ley con el mismo objetivo que el que discutimos hoy. Actualmente, los trabajadores rurales pueden jubilarse a los 57 años debido al desgaste físico que implica su actividad. Sin embargo, los trabajadores vitícolas han quedado fuera de este beneficio, ya que pertenecen a un régimen especial y se jubilan recién a los 60 años las mujeres y a los 65 años los hombres.

Esto genera una situación absurda e injusta: el hecho de que dos trabajadores de una misma finca, uno perteneciente al Sindicato de Obreros Vitivinícolas y Afines, y el otro, a la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores, el primero se jubila a los 65 años y el segundo a los 57, y ambos, realizan cotidianamente la misma tarea de la tierra que implica igual desgaste físico, en algunos casos para la misma empresa o patrón.

A esto se suma, la imposibilidad por parte de la mayoría de los trabajadores de completar sus aportes, ya que no pueden trabajar hasta la edad de jubilación. El enorme esfuerzo que realizan de sol a sol y las temperaturas extremas provocan un gran deterioro físico y en, algunos casos, enfermedades que les impiden realizar la actividad hasta los 60 o 65 años. Por esta situación, se ven obligados a jubilarse por enfermedad o entrar a una moratoria.



Hace unas semanas viajé hacia Buenos Aires, venía conmigo Omar Barrera, trabajador vitícola de una finca de Tupungato en Mendoza. Se había cortado el dedo haciendo tareas de poda, venía a Buenos Aires a ver si lo podían recuperar. Tiene 30 años. Esto es un pequeño ejemplo de lo dura que es la tarea de la tierra. Detrás de todo el glamour de la vitivinicultura, hay un enorme esfuerzo físico de trabajadores y trabajadoras.

En su momento, cuando presenté un proyecto para solucionar este problema, solicité el mismo beneficio para los pequeños productores de las zonas vitícolas argentinas, entendiendo como tales a los que no hayan tenido más de dos empleados en relación de dependencia en ningún momento. Esto buscaba beneficiar al pequeño productor que hace un trabajo físico cotidiano similar al de cualquier empleado en relación de dependencia.


Si bien este proyecto no contempla esta posibilidad, solicito que sea considerado a futuro. Volviendo al proyecto de ley en sí, es tan notoria y absurda la diferencia en el régimen de jubilación entre trabajadores vitícolas y el resto de los trabajadores rurales, que distintos legisladores mendocinos a través de los años hemos presentado varios proyectos para resolver esta inequidad.

Además, junto a los diputados Alfredo Cornejo y Claudia Najul, este año solicitamos que esos trabajadores sean incluidos en el IFE y que se implementaran los protocolos para facilitar el trabajo de los viñateros en la cosecha. Esto es muy importante para nosotros. En Mendoza, la vitivinicultura es una actividad que es mucho más que su peso en el Producto Bruto Geográfico. Es un símbolo del cual estamos orgullosos y defendemos como parte de nuestra identidad.


Porque al final de cuentas, la prioridad es que los trabajadores que honran nuestra tierra, tengan acceso a un régimen jubilatorio justo. Por los viñateros de la Argentina, por los trabajadores con los que mi familia compartió tantos años, le pido a la cámara que votemos afirmativamente este proyecto de ley”, cerró expresando el diputado Zamarbide para manifestar su voto a favor.