• Luis Mania

“Putler”, el apodo que se extiende en todo el mundo y más enfurece a Vladimir Putin

Es el que eligieron manifestantes de diversas partes del mundo para hacer referencia a las similitudes entre el genocida alemán y el dictador de Moscú

Europa está en pie de guerra. Las democracias que conforman el bloque en su conjunto alzaron sus voces y permanecen en estado de alerta total, mientras Vladimir Putin quiere anexar una de esas naciones, Ucrania, para conformar una nueva “Gran Rusia”. Un verdadero zar del siglo XXI. Esa ambición territorial llevó a comparar al dictador de Moscú con un personaje siniestro de hace ocho décadas: Adolft Hitler.

Las manifestaciones en apoyo a Kiev se multiplican no sólo en Europa y en los Estados Unidos, sino en las principales ciudades del planeta. Una de ellas tuvo lugar en Seúl, Corea del Sur, donde se vio un cartel original.


Incluso las protestas suenan en la capital rusa, Moscú, que ve a diario cómo la maquinaria represiva del Kremlin intenta impedir el descontento del pueblo ruso por la invasión al vecino país. Miles de ciudadanos de diversas ciudades de Rusia son apresados a diario; las redes sociales fueron bloqueadas y está prohibido pronunciar algunas palabras: invasión, ataque...

Es por eso que un apodo comienza a sonar cada vez más fuerte para referirse a Putin. Putler, una acronimia original entre Putin y Hitler. Esa comparación enfurece al dictador de Moscú, un estudioso de la historia. La Alemania nazi invadió la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial lo que provocó millones de muertes en el frente ruso. En aquel entonces, el también dictador Joseph Stalin -en quien el actual jefe de estado dicen que se ve reflejado- hizo frente y resistió la embestida germana.


Los manifestantes pegan carteles, incluido uno que representa al presidente ruso Vladimir Putin como Adolf Hitler, en la entrada de la embajada rusa, mientras los ciudadanos ucranianos que viven en Malta y los partidarios malteses asisten a una protesta contra la invasión rusa de Ucrania en Kappara, Malta (Reuters)

Ataque a la libertad de expresión

Las autoridades de Moscú intensifican una campaña de censura en su país presionando a algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo, según detalló The New York Times.

La semana pasada, las autoridades rusas advirtieron a Google, Meta, Apple, Twitter y TikTok, entre otras, que tenían hasta finales de este mes para cumplir con una nueva ley que les obliga a crear entidades legales en el país. La llamada ley de aterrizaje hace que las empresas y sus empleados sean más vulnerables al sistema legal de Rusia y a las exigencias de los censores del gobierno, dijeron expertos legales y grupos de la sociedad civil.


Apple, TikTok y Spotify han cumplido con la ley de aterrizaje, según el regulador ruso de Internet, Roskomnadzor, y Google ha tomado medidas para hacerlo también. Twitch y Telegram no lo han hecho. Meta, la matriz de Facebook, y Twitter han cumplido con algunas partes de la ley, pero no con otras.
La situación pone a las empresas tecnológicas en un aprieto, atrapadas entre su apoyo público a la libertad de expresión y la privacidad y su trabajo en países con líderes autoritarios. Esto les ha obligado a sopesar la conveniencia de que sus servicios estén disponibles en Rusia o de abandonarla.

Ataque a Kiev

Tras la intensa jornada del sábado, que comenzó con fuertes ataques rusos en su intento por apoderarse de la capital ucraniana, la tensión crece ante las amenazas durante este domingo en un nuevo intento del ejército del Kremlin por derrocar Volodomir Zelesnky.

La ciudad se encuentra en toque de queda hasta el lunes. Mientras las autoridades llamaron a los ciudadanos a enlistarse y defender las soberanía del territorio.

Esta situación se mantiene, luego de que se conociera que el dictador de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, admitiera haber lanzado misiles rusos contra Ucrania desde su propio país.

Reveló que “dos o tres lanzamientos” fueron efectuados “desde el sur del país, donde tropas rusas están desplegadas para hacer ejercicios militares”, en torno a las 23 del 23 de febrero, la víspera de la invasión.