• Luis Mania

Javelin: cómo funciona el moderno misil con el que Ucrania destruye tanques rusos

Fue suministrado por los Estados Unidos. Cuenta con un alcance de 2.500 metros y una gran precisión para impactar contra los vehículos blindados del ejército de Vladimir Putin.

Antes de la invasión de las tropas rusas, Ucrania reforzó su capacidad de defensa gracias al aporte de sus principales aliados -con Estados Unidos y el Reino Unido a la cabeza-, que suministraron armamentos de avanzada para hacer frente al ejército de Vladimir Putin.

Entre el material de nueva generación que ostenta el Ejército de Ucrania se destacan los misiles Javelin, capaces de destruir tanques y blindados rusos.

Se trata de un misil antitanque portátil, que puede ser transportado por un solo hombre, tiene un alcance de aproximadamente 3.500 metros, una enorme precisión y es capaz de destruir cualquier tipo de móviles blindados. Y también helicópteros que vuelan a baja altura.

Este sistema de misiles guiados antitanque está entre los más avanzados del mundo. Es fabricado por las empresas norteamericanas Raytheon y Lockheed Martin y llegó a Ucrania a finales de enero de este año, junto con otras 80 toneladas en elementos de asistencia en seguridad o armamentos.

Según consigna AFP, en la ocasión, el Gobierno ucraniano recibió unas 300 unidades de Javelin, que actualmente son elementos de vital importancia para repeler los avances del ejército ruso.


Estos dispositivos cuentan con una unidad de lanzamiento (CLU, por sus siglas en inglés) y un proyectil de doble cabeza. Con un peso de poco más de 22 kilos, puede dispararse desde el hombro de un soldado, pero también se puede ubicar en un trípode o en vehículos blindados.

El misil se coloca en la CLU, que apenas pesa 6,4 kilogramos, y el tirador busca el objetivo utilizando la mira. El misil, de 15,9 kilogramos de peso, cuenta con dos cargas: la primera está pensada para detonar todo tipo de blindaje, y la segunda para perforar el objetivo.

Su sistema de propulsión, a base de combustible sólido, genera poco humo y permite que el lanzamiento sea suave, incluso en lugares y zonas reducidas. Al dispararse el proyectil, que cuenta con un eficaz rastreador infrarrojo, se guía automáticamente hacia el punto de impacto.

Por ese motivo el FGM-148 Javelin (Jabalina, en español) pertenece a los misiles conocidos como “dispara y olvida”: el artillero puede localizar un tanque, fijar el objetivo, disparar y luego huir a un lugar seguro, sin necesidad de seguir su trayectoria. Además, puede estar listo para disparar en menos de 30 segundos, y ser recargado en apenas 20.

Comenzó a diseñarse a comienzos de los '90. En 1995 se inició su producción en masa y en 1996 comenzó a ser utilizado por el Ejército y el cuerpo de Marines de los Estados Unidos.

Fue usado por las fuerzas estadounidenses en más de 5.000 enfrentamientos en Irak y Afganistán. En el primero de estos países, el Javelin acabó con numerosos tanques y camiones militares, mientras que en el segundo, destruyó búnkeres y fortificaciones de los talibanes, de acuerdo con el sitio Military Today.

El dispositivo puede operarse de noche, y en todas las condiciones climáticas. El control tiene diversos canales con cámaras termográficas para vigilar los movimientos del enemigo y priorizar los objetivos a atacar.

El misil tiene dos formas de atacar luego de ser eyectado. Una de ellas es con un ascenso previo y un descenso fulminante sobre el objetivo. Es principalmente el camino que hace el Javelin cuando debe impactar contra los blindados, que tienen en la parte superior de su torreta el mínimo nivel de protección.

La otra forma es el modo de ataque directo, que se utiliza principalmente desde posiciones cubiertas, como bunkers y edificios. De esta manera, el misil toma la ruta más corta hasta alcanzar el objetivo.

El Javelin es capaz de destruir cualquier blindado de combate de los que existen hoy en el mundo. Es que gracias a su ojiva, que tiene una penetración de más de 600 mm, este tipo de misiles está desarrollado para hacer frente a los tanques rusos.
Los misiles, no obstante, también puede ser engañados, ya que los blindados más modernos pueden liberar un humo de ocultación, cuyo objetivo es confundir los sensores térmicos del proyectil.

De hecho, el pasado mes de noviembre las fuerzas ucranianas divisaron algunos tanques rusos con un blindaje de “listones” en la parte superior. Otros parecían tener señuelos emisores de calor para desviar las ojivas.


Fuente: Con información de La Nación e Infobae