• Luis Mania

El desgarrador testimonio de la madre del joven que murió ahogado en San Rafael

Valentina Bolla aseguró que el lugar no estaba habilitado para bañarse y que no contaba con guardavidas ni sala de primeros auxilios. Su hijo Joaquín Fernández de 17 años, falleció en el dique Los Reyunos.



Joaquín Fernández, de 17 años, llegó desde Buenos Aires a Mendoza junto a su familia para pasar unos días de descanso, aunque el 20 de enero las vacaciones se convirtieron en una pesadilla cuando el joven, el cuarto de seis hermanos, murió ahogado en el dique Los Reyunos.

El hecho ocurrió cerca de las 15, cuando la víctima se encontraba nadando en un sector del mencionado espejo de agua, conocido como Bahía de los Sentidos. En un momento se sumergió y no volvió a salir a la superficie.

Su mamá, Valentina Bolla, denuncia que el lugar no estaba habilitado para bañarse y que tampoco tenía una sala de primeros auxilios preparada para hacer frente a una emergencia.


"Después nos enteramos que ese lugar no estaba habilitado como balneario. No había ningún socorrista, ni ambulancia, ni nada para dar primeros auxilios. Eso tiene que existir, porque son lugares privados, en los que uno paga una entrada. A mi me interesa que se haga algo para que esto no vuelva a pasar, porque a mi hijo ya nadie más me lo va a devolver", dijo Valentina a Crónica.


La familia de Joaquín emprendió el viaje el 16 de enero decididos a descansar del negocio familiar en el que se dedican a la fabricación de calzado para venta mayorista. Eran siete días. Una semana completa para disfrutar en familia hasta el domingo próximo, que caía 23. La fecha de regreso también había sido contemplada en base a que Joaquín tenía que rendir dos materias pendientes.


El jueves 20 de enero no tenían nada planeado y decidieron seguir la recomendación de la mujer que le alquiló la cabaña, quien les sugirió visitar la represa de Los Reyunos. "Los míos son muchos del agua, entonces decidimos ir ahí", dijo Valentina haciendo referencia a sus hijos.

Partieron alrededor de las 11 y media de la mañana. "Todos los balnearios estaban llenos, porque nosotros habíamos salido tarde, entonces caímos de rebote en uno que se llamaba Bahía de Los Sentidos que era el único en el que había lugar", recordó. Y remarcó: "Preguntamos si estaba permitido meterse al agua y nos dijeron que sí porque había playita".

Sin embargo, ya en el ingreso al establecimiento, Valentina advirtió que la ocupación del lugar parecía superar la capacidad del predio. "Lo vi muy lleno", expresó.


Una vez asentados, prepararon unos sandwiches para almorzar y los chicos fueron al agua, que estaba a unos cien metros aproximadamente de donde estaban situadas las mesas en las que Valentina se había quedado sola tomando mate.

Cerca de las tres de la tarde, su sobrino corrió hacia ese sector y le advirtió a la mamá de Joaquín que algo había pasado. "Me dice que Joaquín se había ahogado. Yo pensé que era una joda para que yo vaya al agua, hasta que me di cuenta que no y salí corriendo", recordó.

Al llegar visualizó que había un tumulto de gente en medio de un clima de desesperación total en el que logró identificar a su hijo Joaquín a quien sacaron desvanecido del agua hacia la orilla.

Cinco minutos pasaron entre que el marido de Valentina advirtió que Joaquín ya no estaba, empezó a gritar para dar aviso, lo buscaron y turistas del balneario se arrojaron al agua para sacarlo, ya que no había presencia de guardavidas.


"Entre los turistas por suerte había médicos que empezaron a hacerle RCP constantemente. Se turnaban entre un médico y una médica", relató Valentina. Después de 25 minutos de practicarle tareas de reanimación, lograron hacer reaccionar a Joaquín, que empezó a vomitar, "y hasta le volvió el color", manifestó su mamá.

"La médica dijo que había que llevarlo urgente a que lo atiendan porque Joaquín tenía pulso y respiraba. Yo pensé que mi hijo vivía", expresó Valentina. Inmediatamente lo cargaron en una camioneta en la que recorrieron alrededor de 25 minutos de camino de ripio hasta una salita de primeros auxilios situada en 25 de Mayo.

A lo largo de todo el trayecto los turistas que lo auxiliaron no pararon de practicarle RCP. Al llegar al lugar, según relató Valentina, el personal médico no estaba preparado para abordar una situación de emergencia. "La enfermera estaba en shock", denunció.

Le colocaron un desfibrilador y lo conectaron a un tubo de oxígeno, pero no hubo mucho más por hacer. "Ya era tarde. Al rato salen y nos avisan que Joaquín había fallecido", relató Valentina quien recordó que en ese momento "se le cayó el mundo abajo".

"No queres creer que tu hijo ya no está, cuando hace media hora estaba vivo. Porque del balneario mi hijo salió respirando y con pulso, pero no estaban los elementos necesarios para asistirlo. Esa es mi lucha", reclamó.

Según denunció, los paramédicos llegaron al lugar cuando Joaquín ya estaba muerto. Además, Valentina reclamó que la "médica que estaba a cargo de la salita" recién se hizo presente cuando llegó la camioneta de la morgue, "para firmar el acta de defunción".

"No estaba donde tenía que estar", expresó. Y sumó: "Si se hubiese actuado rápido mi hijo no hubiera terminado así".

Para Valentina no solo tienen responsabilidad los médicos de la salita sino también los encargados del balneario por no tener una sala de primeros auxilios o los elementos de emergencia correspondientes.


Fuente: Crónica