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El balance del último fin de semana largo de mayo dejó un sabor amargo en el sector turístico de Mendoza, consolidando una tendencia a la baja que preocupa a los empresarios del rubro. La combinación de un bolsillo nacional erosionado por la inflación, la excesiva oferta de fines de semana puente en el calendario y el desvío de una porción sustancial de la demanda hacia el circuito informal configuraron un escenario magro para la hotelería regulada. Marcelo Rosental, presidente de la Cámara de Hotelería de Mendoza, trazó una radiografía detallada sobre el acortamiento de las estadías, las bajas expectativas para el mes de junio y la urgente necesidad de regular por ley a las plataformas digitales para frenar la competencia desleal.

Aunque los informes preliminares de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reflejaron un movimiento de más de un millón de personas a nivel país, en Mendoza el impacto en el sector formal estuvo lejos de las expectativas iniciales de los organismos oficiales. «Leímos el relevamiento que hizo la CAME y es muy acertado. Aunque Mendoza sigue posicionándose como uno de los destinos más competitivos dentro de los polos turísticos de la Argentina —ubicándose solo por debajo de la Ciudad de Buenos Aires, que fue la que más visitantes recibió—, la realidad es que fue un fin de semana magro. La ocupación y la estadía promedio se situaron en apenas dos noches, un indicador que viene bajando de manera sostenida. Es lógico porque el flujo que se recibió fue casi en su totalidad turismo nacional. El viernes fue feriado en Chile y esperábamos una mayor afluencia, pero finalmente eso no se condijo con los números que registramos en los hoteles», analizó Rosental en medio de la entrevista que brindó a FM Vos 94.5.

«Las reservas generales hasta el viernes promediaban un 47% en toda la provincia, y en los establecimientos de la ciudad capital ni siquiera alcanzamos el 50%. El propio Ente Mendoza Turismo (Emetur) había proyectado una ocupación cercana al 60%, pero estimamos que el número final va a rondar el 58%. Lamentablemente, es la realidad que están atravesando todos los destinos del país», manifestó.

 

El factor económico y la saturación del calendario

Para la dirigencia hotelera, la proliferación de feriados puente diseñados para estimular las economías regionales comenzó a generar un efecto de saturación, donde la capacidad de gasto de las familias no logra acompañar la oferta de minivacaciones. «El factor económico es la principal limitante, pero también influye que este año el calendario propone una gran cantidad de fines de semana largos. Para una familia tipo es muy difícil repartir el presupuesto y salir en cada uno de los cronogramas propuestos. El bolsillo del turista nacional no está en condiciones de tomarse vacaciones largas ni recurrentes», sentenció Rosental.

 

«Ahora en junio tenemos otro fin de semana largo y de inmediato llegan las vacaciones de invierno, pero los indicadores de reservas vienen muy resentidos. Junio se presenta con un pick-up prácticamente nulo, con cero movimientos, y esto no es un fenómeno exclusivo del público local; es una realidad regional», opinó.

«El turismo brasileño y los demás mercados internacionales que nos nutren habitualmente también se paralizan en la ventana de junio y julio. Existe una gran preocupación generalizada en el sector, y aunque sabemos que este parate estacional siempre ocurre, la falta de reservas anticipadas agrava el diagnóstico», añadió.

La fuga del 35% de la demanda hacia la informalidad

El desvío de los flujos de visitantes hacia alojamientos no registrados quita volumen de facturación a la hotelería tradicional y debilita los niveles de recaudación impositiva de la provincia. Al analizar la fuga de turistas, los datos duros provistos por el observatorio del Ente Mendoza Turismo revelan que más del 35% del público nacional que arriba a la provincia opta por casas de familia, departamentos temporarios y modalidades alternativas que operan por fuera del registro oficial de prestadores.

Este fenómeno consolida un escenario de competencia desleal insostenible para el empresariado formal. La falta de un encuadre normativo estricto y la ausencia de fiscalización territorial permiten que propiedades particulares operen comercialmente en el mercado masivo sin afrontar las cargas impositivas provinciales y municipales, las tasas de comercio, ni los elevados costos operativos y edilicios exigidos a cualquier hotel debidamente habilitado.

Por último, esta problemática impacta directamente en la calidad del empleo sectorial, generando una marcada precariedad laboral en el ecosistema turístico regional. «La informalidad no se limita solo a la propiedad que se comercializa de forma irregular; abarca también la precarización del personal de limpieza o los pileteros, dañando el tejido laboral del destino», advirtió el titular de la Cámara de Hotelería de Mendoza.

De esta manera, el circuito informal elude también los aportes patronales y las garantías de los convenios colectivos de trabajo, extendiendo la desprotección a los eslabones más vulnerables de la cadena de servicios.

 

El reclamo por una ley que penalice a las plataformas digitales

Frente a la proliferación de ofertas en aplicaciones como Airbnb, la cámara empresaria reclama una legislación de fondo que obligue a los sitios de reserva a exigir la habilitación comercial correspondiente antes de publicitar una plaza. «Llevamos años lidiando con una competencia desleal que le hace muchísimo daño al destino Mendoza. Los proyectos de ley ya han sido presentados ante las autoridades, pero lamentablemente todavía no han tenido un destino favorable», comentó Rosental en ese tramo de la charla.

«Lo que estamos pidiendo se sintetiza fundamentalmente en dos puntos concretos. El primero es la prohibición absoluta de que cualquier plataforma digital publique un alojamiento que no cuente con su debido número de registro y habilitación técnica, aplicando penalizaciones severas a las empresas tecnológicas que infrinjan la norma, tal como se implementa en las principales ciudades del mundo. El segundo punto es establecer un sistema de registración simple y rápido, para que luego la Administración Tributaria Mendoza (ATM) y los municipios salgan a regular y a cobrar los impuestos como corresponde. Si la provincia atraviesa una baja en la recaudación, debería ser la primera interesada en combatir este circuito informal», fundamentó.

 

Seguridad turística y las expectativas puestas en la temporada de octubre

Además del perjuicio económico, el sector advirtió sobre los riesgos civiles que corren los usuarios al contratar espacios que carecen de auditorías de infraestructura y coberturas de responsabilidad civil. «Estar debidamente habilitado ante las autoridades municipales y provinciales significa, por sobre todas las cosas, garantizar la seguridad del visitante. Un hotel registrado cuenta con un seguro general de comercio y certificaciones edilicias; eso implica que el turista tiene un respaldo legal y médico si le sucede un imprevisto dentro del establecimiento», remarcó Marcelo Rosental.

Una vivienda informal no ofrece ninguna garantía de habitabilidad comercial. «Mirando hacia adelante en el calendario, nos quedan unos siete fines de semana largos en lo que resta del año, pero históricamente nuestras mayores expectativas de reactivación están puestas en el mes de octubre, específicamente en torno al feriado del 12 de octubre. Esa fecha coincide con la temporada alta de congresos, convenciones y eventos internacionales en Mendoza. Octubre y noviembre suelen atraer a un público corporativo y diverso de alto poder adquisitivo que inyecta un dinamismo real a la economía local; hacia allí apuntamos para intentar compensar este primer semestre adverso», agregó hacia el cierre de la comunicación.

 

Autor: admin