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Durante su homilía, el arzobispo llamó a dejar atrás “la división y la polarización” y lanzó una frase que rápidamente tomó peso político: “Nos faltan dirigentes que se animen al diálogo y a la reconciliación”.

El mensaje fue pronunciado en medio de un clima de tensión política y social, y volvió a poner sobre la mesa el rol de la Iglesia frente a la crisis económica y el nivel de confrontación en la dirigencia argentina.

La ceremonia también estuvo atravesada por otro dato político: la ausencia de Victoria Villarruel, quien no fue invitada por el Poder Ejecutivo al acto oficial.

Autor: admin