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Luego de varios días de silencio tras la muerte de Noelia Castillo Ramos, la madre de la joven, Yolanda Ramos, rompió el silencio mediante el posteo de un video en las redes sociales.

En él sorprendió a todos al solicitar a un diputado español la abolición de la ley de eutanasia. Además, revela pormenores del caso hasta ahora desconocidos, con los que justifica que la norma no debió haber amparado a su hija.

Castillo Ramos, de 25 años, falleció el 26 de marzo pasado, tras recibir la eutanasia. Su caso desató la polémica no solo en España, sino también en otros lugares del mundo.

El desesperado pedido de Yolanda Ramos: "No quiero que haya más Noelias"

Yolanda Ramos publicó un video en su cuenta de TikTok en el que pide a Alberto Núñez Feijóo, diputado del Partido Popular, el principal opositor al Gobierno de Pedro Sánchez, que derogue la ley de eutanasia.

"Este mensaje va dirigido al señor Alberto Núñez Feijóo", dice Ramos al comienzo de la grabación, que se extiende por más de 5 minutos.

Acto seguido, la mujer enumera las razones por las que cree que a Noelia no debieron haberle permitido acogerse a la norma.

En primer lugar, sostiene que su hija no tenía una enfermedad mortal, requisito que solicita la ley. "Mi hija no tenía ninguna enfermedad terminal, mi hija tenía enfermedades mentales, el TLP (Trastorno límite de la personalidad) y el TOC (Trastorno obsesivo compulsivo). Tenía toda una vida por delante, tan solo tenía 25 años", explica.

Inclusive, agrega que el estado de salud de Noelia podía mejorar con el paso del tiempo: "Nos dijeron que su enfermedad no era degenerativa, era una enfermedad que con los años iría mejorando".

Lo que ocurrió, según ella, es que la joven nunca tuvo una atención adecuada. "No tuvo ningún tratamiento, ni en los psiquiátricos ni el sociosanitario".

Respecto a esto, revela el detalle de que fue el papá de Noelia quien sacó a su hija del último psiquiátrico en el que estuvo, sin autorización de ningún otro integrante de la familia. "Su padre firmó el alta a espaldas mías y de sus hermanas", expresa.

En segundo lugar, Yolanda cuenta que Noelia tampoco tenía un dolor crónico insoportable que justificara la eutanasia. Para dar cuenta de esto, narra una situación que vivió con su hija.

"En marzo del año pasado hicimos una reunión los 5 miembros de la familia en su habitación del sociosanitario. [...] Le pregunté: '¿Cuánto dolor tienes?', porque ella tomaba algunas medicaciones. Y le dije: 'Si tú tuvieras tanto dolor como dices, estarías tomando morfina'. Ella no tomaba ni siquiera eso. ¡Ah! se le encendió la bombilla y fue entonces cuando pidió la morfina", detalla.

Antes de finalizar el video, hace hincapié en que se opone a la ley porque una persona que no está en su sano juicio mental no debe decidir.

"Una persona con enfermedad mental no puede decidir por sí sola, ¿Cómo han podido permitir esto? Yo como madre tengo que velar por el bien de mi hija, (pero) como ella era mayor de edad, no me permitían decidir por ella. Al final un comité de garantía decidió por ella".

Además, reitera su pedido, específicamente dirigido al diputado del Partido Popular. "Ahora pido a Feijóo que por favor esta ley desaparezca. No quiero que haya más Noelias, no quiero que pase más esto. Esta ley de la eutanasia tiene que desaparecer completamente", sentencia.

Violaciones, intentos de suicidio y batallas contra su padre: cómo Noelia Castillo llegó a la eutanasia

Noelia Castillo Ramos, de Barcelona, pasó los primeros años de su vida de manera sana. Sin embargo, cuando ya era una adolescente y debido a problemas familiares y a la adicción al alcohol de su padre, vivió durante varios meses en distintos centros de menores.

Fue en uno de ellos que, en 2022, sufrió una agresión sexual múltiple. Más tarde, ella misma revelaría que no fue la única violación que padeció, sino que también había sido víctima de abuso durante una relación de pareja.

No obstante, lo sucedido en el centro de menores fue el desencadenante para que, el 4 de octubre de ese año, se arrojara desde el quinto piso de un edificio.

Ramos no murió en el intento de suicidio, pero, como consecuencia, fue diagnosticada de una paraplejia parcial irreversible, lo que le provocó pérdida de movilidad y sensibilidad de la cintura para abajo.

Además, desde entonces, la joven sufrió otro tipo de secuelas como alteración sensitiva, dolor neuropático, incontinencia fecal y dependencia funcional.

Al poco tiempo de lo ocurrido, Ramos, de nuevo, decidió ponerle fin a su vida. Incluso mientras estaba en rehabilitación, en el Instituto Guttman de Badalona, ya expresaba su voluntad de morir. "Ha predominado el deseo de solicitar la eutanasia”, “verbaliza que no quiere vivir”, fueron algunas de las frases que anotaron sus médicos de entonces.

El 10 de abril de 2024, finalmente, formalizó su petición de eutanasia ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC).

En los documentos que presentó, además de lo relatado, la joven enumeró las secuelas que sufre en cuanto a salud mental.

Especificó que padecía depresión y Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), enfermedad caracterizada por una profunda inestabilidad en el estado de ánimo, la identidad, la autoimagen y las relaciones interpersonales, además de comportamientos impulsivos, de acuerdo con la definición que aporta el portal especializado mayoclinic.org.

El 15 de julio de 2024, los 19 miembros de la CGAC emitieron, por unanimidad, un informe por el que habilitaron a que Castillo Ramos recibiera la eutanasia, tras determinar que "cumple con los requisitos de enfermedad grave, sufrimiento constante y decisión libre y consciente".

Sin embargo, ante la resolución, entró en acción su padre, Javier Castillo, quien se opuso a la decisión. Este, representado por la Fundación Española de Abogados Cristianos, presentó una serie de recursos judiciales para frenar el procedimiento, y logró retrasar la medida durante casi dos años.

Argumentó que su hija ya padecía una discapacidad del 67% antes de precipitarse del quinto piso, y que necesitaba tratamiento psiquiátrico para mejorar su condición psíquica.

"Tras la caída, que la dejó en silla de ruedas, su discapacidad solo aumentó al 74%, lo que evidencia que el problema de fondo es psiquiátrico y que estamos ante un vacío legal gravísimo: se ofrece la muerte asistida sin haber intentado curar", denunció en uno de sus escritos remitidos a la justicia.

Javier Castillo recurrió la decisión de la CGAC ante el Tribunal Supremo, primero, y ante el Constitucional, después. No obstante, ambos organismos judiciales ratificaron el criterio de la joven, al considerar que su derecho a la eutanasia estaba garantizado y que su papá no podía impedirlo.

Pero lejos de rendirse, el progenitor llevó el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que tiene sede en Estrasburgo, donde se solicitó una medida cautelar para frenar el proceso.

Finalmente, el 24 de marzo de 2026, esta petición también fue rechazada, lo que despejó definitivamente el camino para que Noelia pudiera acceder a la eutanasia.

Su padre, en un intento desesperado, presentó un último recurso "in extremis" ante un juzgado de Barcelona, con el objetivo de paralizar la eutanasia de su hija. No obstante, el jueves 26 de marzo por la mañana, la jueza a cargo le contestó que el organismo "carece de potestad para adoptar las medidas que se solicitan, habiéndose dictado por los tribunales competentes las decisiones oportunas".

Ese mismo día, por la tarde, Noelia recibió la eutanasia en el hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes de Barcelona.

Autor: admin